El Ala Oeste de la Moncloa: Agricultura Alimentación y Medio Ambiente
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miércoles, 1 de marzo de 2017

A cada uno lo suyo

DEJEMOS DE CREAR SOLUCIONES DE ECONOMÍA
CREATIVA Y MIREMOS CON 
ATENCIÓN A LOS PAÍSES
DONDE LA EMPRESA AGRARIA ES RENTABLE Y LUCRATIVA

Hace poco me han hecho saber que este es el artículo número 100 de AOM, así que daré lo mejor de mí habiéndome tocado dicho honor. Como algunos sabréis, me encuentro en EEUU estudiando, y evidentemente como la ganadería y la agricultura es a lo que me dedico, por interés personal y absoluto, no he podido evitar fijarme en la vida de las personas que se trabajan en ello en la zona donde me encuentro (Fort Collins, Colorado). No es complicado encontrar a personas que se dedican o se han dedicado a algo relacionado con este campo, y en la universidad es francamente sencillo enterarse de cómo viven los agricultores de por aquí. Y cómo no, es un tema que he considerado muy oportuno.

Es un hecho que hoy en día vivir de la ganadería de vacuno (por elegir entre todos las partes del sector agrario como algo representativo y más fácil de explicar) es algo muy complicado en España y sin duda poco lucrativo. Quiero poner el ejemplo de un conocido mío que lleva más de 50 años dedicándose al campo: hace un tiempo era dueño de una pequeña ganadería de 120 reses de ganado para la industria láctea, la cual durante muchísimos años le proporcionó unos ingresos más que suficientes, algo que cambió radicalmente en los últimos. Al encontrarse en esta situación recurrió al consejo del Ministerio de agricultura, quien respondió con una carta indicando que lo mejor para él sería vender la totalidad de las reses de cara a evitar pérdidas económicas. Otro caso es el de otro señor en cuya explotación todo iba “correctamente” salvo las vacas. Aquí eran 47 vacas de raza charoláis las cuales le reportaban un beneficio total de nada más y nada menos que 7.000€ al año. Me preguntaba qué podía hacer para mejorar esa cifra, a lo que evidentemente no pude responder porque no hay modo.

Dicho esto, ¿cómo es posible que el consejo de un ministerio sea que vendas tu negocio? ¿Quién va a trabajar el campo con beneficios absurdos? La conclusión a sacar es que para tener un beneficio normal (que no grande) hay que tener una ganadería/cultivo/huerta…etc muy grande, algo que no resulta ser sencillo pues se necesita mucho dinero.



Para el problema que planteo existe un contraataque fácil y evidente que muchos ‘entendidos’ utilizarían:
  • “Bienvenido al mundo de las subvenciones, así tendrá usted un sueldo normal para vivir en paz con su ruinosa ganadería”.

Mi respuesta seguiría:
  • “Muy bien, entonces mejor vivamos en un mundo en el que todo es para todos y en el que se establecen unos precios para que nada sea caro en el mercado final a costa de que de la destrucción del libre mercado. Sin embargo, no se nos podrá olvidar que no nada ocurrirá si producimos más que menos porque siempre contaremos con la misma remuneración de nuestro querido estado obteniendo todos la felicidad eterna… a no ser que haya crisis, donde bajará la paga: un Brexit inesperado, falta de liquidez Comunitaria, o el final de la PAC. (Primer día de clase de Comunismo para Dummies, bienvenido a Corea del Norte 2017)”.

Mi punto a solucionar aquí, no sería subir precios ni bajar subvenciones, si no dejar de crear soluciones de economía creativas y fijarnos más en países donde la empresa agraria es rentable y lucrativa. Como bien he empezado el artículo, y aunque se diga que las comparaciones son odiosas cuando uno no sale favorecido, en mi contraste los ganaderos y agricultores de España ganan el salario más bajo de todos los empleos: una media de alrededor de 7.500 euros al año, mientras que los ganaderos de aquí (Colorado y Texas) ganan una media de entre 70.000 a 80.000 USD.

Mi objetivo no es sonar tremendista ni animar a nadie a que se fugue a vivir a EEUU porque los ganaderos cobren más que cualquier sueldo medio de España, si no que se plantee una solución realista ante un problema como el de la calidad de vida de las personas que nos llevan la comida a la nevera. ¿Cómo es posible que una persona tenga que vender su ganadería de 120 reses (nada más y nada menos) porque no es rentable, mientras que en EEUU el 75% de la leche que se consume proviene de pequeñas ganaderías (menos de 100 cabezas)? Es evidente que hay algo que estamos haciendo mal. Quizá deberíamos dejar de pensar tanto en el colectivo de la Unión Europea en estos menesteres y defender más la figura del individuo, pues si en nuestro país nadie quiere ser agricultor por su poca rentabilidad, nos veremos obligados a comprar al extranjero donde nos cobrarán lo que realmente vale.

Leopoldo Rodriguez-Jurado

martes, 24 de enero de 2017

¿Cambio climático?

 ESTE TAN SIGNIFICATIVO CAMBIO, QUE MUCHOS QUE VIVAN EN EL MEDIO RURAL
PODRÁN APRECIAR, LLEVA CONSIGO UNAS MUY GRAVES CONSECUENCIAS
A LA HORA DE PRODUCIR NUESTRA PRECIADA MATERIA PRIMA

Siendo este mi primer artículo como Ministro de Agricultura y Medio Ambiente en El Ala Oeste de La Moncloa, quiero mostrar mi nostalgia y preocupación por el futuro de nuestros campos españoles, pues escribo estas líneas desde Colorado State University en los Estados Unidos de América, estando aquí por razones que no me toca enumerar pues es deber del Ministro de Educación (y a ciencia cierta estaré de acuerdo con él).

Como primer artículo del año 2017 y estreno de mi puesto, me siento en una situación de responsabilidad muy grande. Quería hablar de muchos temas como la PAC, ecologismo radical, las últimas decisiones sobre las especies invasoras de los ríos… Ciertamente hay un grandísimo abanico de debates abiertos hacia las decisiones tomadas para (o en contra de) nuestro medio rural, muy criticables muchas de ellas… No obstante, en este artículo primero, no he considerado meterme en materia detalle sobre leyes, si no en un tema mucho más global y “actual”; el cambio climático.

¿Qué está pasando en el campo? Considero que NO es mi deber concienciar a nadie sobre el uso del coche eléctrico, diésel, empujado por burros o por propulsión magnética; realmente ese no es un debate serio ni científico en ninguno de los casos. La realidad científica sobre este cambio que es real y que se está produciendo es porque el mundo está en continua evolución, y este último caluroso coletazo viene de muchos años atrás. Según los datos oficiales de la NASA nuestro planeta se encuentra en el momento más cálido desde 1880 aumentando 0,8º Centígrados. Aunque parezca un dato ridículo, es muchísimo. Este tan significativo cambio, que muchos que vivan en el medio rural podrán apreciar, lleva consigo unas muy graves consecuencias a la hora de producir nuestra preciada materia prima.



La consecuencia más evidente no es la desertificación ni mucho menos, pues eso sería lo último en llegar (sin ponernos demasiado catastrofistas). Lo principal del campo es el agua, y al calentarse la tierra -según en qué parte del globo se encuentre-, puede hacer que este bien tan preciado escasee más de lo que ya lo hace. Al ser el agua un bien excesivamente “caro”, los costes de producción subirían por las nubes y en resumidas cuentas los precios finales harían de la sociedad en la que vivimos la debacle. Y eso es solo el principio… Una tragedia griega en toda regla vaya.

Pero como enumerar las consecuencias no me va a hacer más feliz ni a ustedes interesarse por mis artículos, voy a hacer lo que siempre me han enseñado; dar soluciones realistas. Como bien he dicho anteriormente, no considero realista la destrucción total de los combustibles fósiles, una reacción lógica consiste principalmente en una gestión adecuada de los recursos acuáticos junto con unas recomendaciones para el conjunto de agricultores. Al hacer tanto calor las estaciones dan la sensación de venir “retrasadas”, pues no es normal presenciar, como ha ocurrido este año, el campo a finales de octubre completamente agostado, y por otro lado llover tanto como esta última primavera hasta más bien tarde. Haciendo por ejemplo que la almendra se haya quedado tan húmeda a principios de agosto y tan pequeña a finales del mismo mes.



Es competencia directa del Ministerio de Agricultura el fomento de medidas tanto a grandes como a pequeñas explotaciones agrarias el uso de esta información para su beneficio personal, pues si el campo no crea riqueza ¿quién nos va a alimentar de forma gratuita? Las medidas son muy sencillas, contratar (que no crear, pues ya existe) a un equipo de climatólogos que trabaje con Ingenieros Agrónomos competentes para crear información inmediata sobre la siembra, recolección, alimentación animal etc... Que sea proporcionada directamente a los agricultores de este país. De esta forma se estaría garantizando una correcta inversión del dinero para beneficio de los contribuyentes, y no en favor de juntas autonómicas infestadas de funcionarios chupa sobres que largan la oficina a la hora de comer.

Leopoldo Rodriguez-Jurado

miércoles, 7 de diciembre de 2016

La caza en España

NO POR MÁS CAZAR NOS VAMOS A QUEDAR SIN ANIMALES; TODO ESTÁ BIEN
REGULADO Y SANCIONADO PARA AQUELLOS QUE SE SALTAN LAS NORMAS

Si por algo se caracterizan los tiempos que corren, es por la “revolución verde” que nos ha tocado vivir. Un el auge verde y ecologista del que todo el mundo quiere participar. Como ya hemos hablado en otros artículos, últimamente la gente se preocupa más por lo que come (de dónde viene, si es ecológico o incluso si está modificado genéticamente), por el bienestar animal (si sufren, son maltratados, etc.) y como no podía ser menos por sus derechos.

La caza se ha convertido en una práctica rechazada por la gran parte de la opinión pública y sobre todo por los activistas de protección animal. Para algunos la caza es tradición, para otros es un deporte, hay gente que la usa como modo de vida y otros lo consideran un acto de crueldad contra los seres vivos.

Muchos cazadores manifiestan que la caza de animales salvajes ayuda a los propios animales. La caza en África genera millones de dólares, pero los safaris fotográficos generan miles de millones. Aunque en España cada vez hay más gente que realiza este tipo de safaris, la caza sigue siendo dominante en todo el territorio nacional. La caza genera en España más de 3.635 millones de euros de riqueza. No es un buen argumento el recomendar la caza por el dinero que genera, lo importante está en la labor social que se realiza con las actividades cinegéticas.

Sin la caza, no se podrían controlar las poblaciones de jabalíes que en algunos sitios se han convertido en una plaga, la agricultura sería imposible en muchos sitios de España, las ganaderías porcinas se verían perjudicadas sanitariamente y las carreteras serían un peligro. Esto afecta a las personas que viven en zonas rurales y cuyas vidas dependen del campo; en las ciudades, que es donde están los “verdes urbanitas” y los activistas ecológicos radicales, no hay estos problemas. Es fácil criticar la caza desde el punto de vista ético y moral cuando a nosotros no nos afecta. Pero si pensamos que no es ético matar animales salvajes, ¿por qué no puede ser ético que una persona defienda su ganado o cultivo?. Si encima hay gente que está dispuesta a acabar con esos animales pagando y realizando aportes económicos hasta 18 subsectores que tiene la caza, impulsando el crecimiento en las zonas rurales, el turismo, genera actividad empresarial y tiene una enorme influencia en la socioeconomía.

Hay que cuidar el medio de forma que la caza afecte de manera positiva
La caza sostenible es el aprovechamiento continuado en el tiempo de las especies de caza como recurso natural renovable, de manera que no se perjudique a las especies ni el medio en el que se encuentran. Ningún cazador con coto quiere eliminar a toda la población de esa zona, al revés, quiere cuidarla. Si la caza es llevada de una manera sostenible, puede contribuir positivamente a la conservación de las especies y sus hábitats, a la vez que beneficia a la sociedad. Pero no hay que usar el término sostenible en exceso, hay prácticas cinegéticas muy dispares las cuales podrían ser o no realmente sostenibles.

Hay que cuidar el medio de forma que la caza afecte de manera positiva, tanto en su ejercicio como en su gestión a las poblaciones cinegéticas, a las poblaciones no cinegéticas y a la conservación del medio natural en su conjunto. En cuanto se afecta negativamente a uno de los tres, la caza deja de ser sostenible y es un problema.

El control de poblaciones es necesario, muchos animales al no tener depredadores crecen desmesuradamente causando daños en los ecosistemas y perjudicando económicamente y físicamente al hombre. La caza es la forma más natural y menos dañina para erradicar el problema.

Si no queremos que desaparezca el medio rural ni la gente que lo habita, hay que dejar que estas personas mantengan su modo de vida y aquí entran tanto la caza como la agricultura, la ganadería, el turismo rural, las cooperativas, las industrias rurales. Estas actividades reportan un dinero que es necesario para ayuntamientos, comunidades y familias del entorno rural y sobre todo de los parques nacionales. No por más cazar nos vamos a quedar sin animales; todo está bien regulado y sancionado para aquellos que se saltan las normas.

Es evidente que la caza de trofeos puede ayudar a la conservación de las especies y sus hábitats, las personas que se preocupan por el medio ambiente, el destino de los animales y por las actividades cinegéticas no deberían preguntarse si se debe cazar o no, si no cómo se debe manejar esta actividad. Como en todos los colectivos, hay ovejas negras (y no porque haya inconscientes conduciendo se van a prohibir los coches) y no por ello se debe criticar al resto de cazadores. No hay que olvidar que los buenos cazadores siempre han sido primeros y principales conservacionistas y ecologistas.

Antonio Gil-Delgado

miércoles, 5 de octubre de 2016

Los caprichos de la sociedad

EL CONSUMIDOR MARCA TENDENCIAS E INDUCE A CAMBIOS EN LA 
PRODUCCIÓN, ELABORACIÓN Y COMERCIALIZACIÓN DE ALIMENTOS.

Hoy en día, existe una clara economía de oferta, en la que el papel del consumidor ha pasado de la irrelevancia absoluta al protagonismo. Hace unos años la preocupación por el bienestar animal era inexistente. Los animales eran simples máquinas que producen carne, leche o huevos. Cada día los aspectos relacionados con este tema cobran más importancia en la sociedad hasta el punto de haberse convertido en un requisito de mercado e incluso una estrategia de mercado a escala internacional ya que los consumidores le otorgan una gran importancia, fundamentalmente países de la Unión Europea que presentan un mayor nivel de renta (Alemania, Inglaterra, Dinamarca y Suecia).

La mala praxis de algunos ganaderos, como la triste experiencia de 1981 (escándalo alimentario en Europa) y alguno más reciente como los asesinos de lechones en esta granja de Huércal-Overa, hace que la gente se plantee la moralidad del asunto. Aunque no con esta gravedad, periódicamente salen a la luz casos de fraude, uso de sustancias prohibidas, etc. El conocimiento de estas consecuencias en producciones intensivas, unido a una ignorancia sobre este tipo de producción ganadera, genera una desconfianza en el consumidor que empieza a pedir transparencia, seguridad y calidad, aunque sin renunciar a las ventajas que le han proporcionado: un precio asequible y una disponibilidad continua.

La importancia que se le está dando al bienestar animal viene determinada por varios factores, como pueden ser (1) un mayor conocimiento de distintas disciplinas relacionadas con los animales de renta, como son el comportamiento animal, la fisiología del estrés o el manejo correcto de los animales; (2) la relación directa entre estos conocimientos y los niveles de producción estables y competitivos a medio y largo plazo; y (3) una mayor concienciación social sobre las necesidades de los animales y un rechazo hacia abusos que se consideran intolerables, no justificados ni moral ni económicamente.

Los animales para llegar a alcanzar su auge en la producción, ya sea de leche, huevos e incluso calidad de su propia carne necesitan estar en las mejores condiciones posibles y deben ser cuidados lo mejor posible, evitando estrés, malos tratos e incluso llegar a tener una muerte cruel. Lo único que se consigue con dichas acciones es bajar el rendimiento de dicha explotación y generar una mala reputación al resto de ganaderos.

Actualmente se desconoce y mucha gente cree que estas prácticas brutas y violentas se siguen llevando a cabo en las explotaciones. Pero desde hace ya muchos años, cualquier práctica que ocasione sufrimiento innecesario a los animales fue erradicada  por las leyes de bienestar animal que abarcan el cuidado de los animales en la explotación, transporte, experimentación y sacrificio. Se llega hasta el punto, de que incluso las instalaciones han sido rediseñadas y adaptadas para las diferentes especies, debiendo estar autorizadas o inscritas en el correspondiente registro administrativo, con carácter previo al inicio de su actividad.

La mayoría de los españoles (80%), cree necesario mejorar el bienestar de los
animales de granja, aunque el 90% no estaría dispuesto a pagar más por el producto
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Mediante estas Leyes se establece un conjunto de principios sobre el cuidado de los animales y el cuadro de infracciones y sanciones que dota de eficacia jurídica a las obligaciones establecidas en la normativa aplicable. Esta Ley también estipula las bases del régimen sancionador. El imcumplimiento de estas leyes conlleva el cierre de la explotación.

No obstante, al margen  de estas consideraciones, no cabe duda de que una de las principales obligaciones de los ganaderos es la de evitar sufrimientos, físicos y psíquicos, innecesarios a la base animal con que se relacionan y que realiza una serie de funciones, útiles y beneficiosas, para la especie humana. En la práctica ganadera, teniendo en cuenta las consideraciones formuladas, nos parece muy importante proceder a analizar, en nuestras explotaciones, de forma habitual y desde una perspectiva zootécnica (no antropológica), el grado real de bienestar en que se encuentran nuestros animales.

La noticia de hace unos meses decía que “la mayoría de los europeos, incluyendo también la mayoría de los españoles (80%), cree necesario mejorar el bienestar de los animales de granja, aunque el 90% no estaría dispuesto a pagar más por el producto”. Así las prioridades para el consumidor medio europeo son: precio, seguridad alimentaria, calidad, respeto con el medio ambiente y bienestar animal).

La preocupación surge de una crisis alimentaria, pero ¿cómo se puede combatir una crisis económica que se produce después de una crisis alimentaria? El consumidor busca transparencia y la falta de interés de los medios de comunicación, cuando las cosas se hacen bien, provoca una falta de conocimientos en la gente, es importante

La sociedad debería ser capaz de ver y de comprender cualquier parte del proceso que hace posible que comamos carne y ser consciente del trabajo y gasto que ello supone. La percepción social del bienestar animal es muy emocional, en ocasiones se ocultan ciertas partes para no herir sensibilidades y el problema surge cuando una de ellas se hace pública y provoca una reacción desmedida (todo el mundo quiere comer conejo, pero nadie quiere matarlo ni que nadie lo mate).               

Es necesario aumentar el diálogo y la comunicación entre el sector ganadero y el resto de la sociedad realizando una política proactiva con los medios de manera que haya transparencia antes de que surja el problema, concienciando a la sociedad de las consecuencias reales que provocan la aplicación de las leyes de bienestar y su impacto en el medio rural.

Antonio Gil-Delgado

lunes, 27 de junio de 2016

Rebelión en la granja

EL LOBO ES UNA ESPECIE EMBLEMÁTICA CUYA GESTIÓN TIENE FUERTES 
IMPLICACIONES SOCIALES, ECONÓMICAS Y MEDIOAMBIENTALES

Hoy en día todos los cazadores son conscientes que la actividad de la caza no está en el mejor momento ante la opinión pública. Todas las administraciones, empresas y demás participantes lamentan, critican e intentan reconducir acciones y actitudes lamentables que se producen en el sector cinegético. Una de las mayores polémicas de nuestro tiempo es el caza del lobo, el mayor depredador en la Península Ibérica, cazado como trofeo y para proteger el ganado.

Los daños que los lobos hacen a la ganaderías, sobre todo en el norte de España (que es donde hay más densidad), no se producen por falta de presas silvestres sino por la propia vulnerabilidad fruto de la domesticación. Además, hay que sumarle la predación múltiple (matar más presas de las que puede comer) una característica habitual de la especie. Todo ello hace que la especie sea muy conflictiva en áreas pobladas y donde la ganadería constituye un importante recurso económico.

En las grandes extensiones naturales, como los Parques Nacionales, la aceptación y tolerancia de las sociedades que conviven con el lobo son fundamentales para su conservación. Está aceptación suele ser mayor en zonas urbanas o en sociedades que nada tienen que ver con el mundo rural, donde el lobo no es un problema y es visto como un animal perseguido hasta la muerte. La gente siente compasión por estos animales y se olvida del sufrimiento de las personas que cuidan su ganado como única fuente de ingreso y alimentación.

En algunas comunidades autónomas la única estrategia que hay para la conservación del lobo son los seguros. Con algunos programas de protección, los ganaderos son compensados financieramente en caso de que haya perdido ganado a causa de los lobos, aunque algunos intenten conseguirlo de forma fraudulenta. De esta forma no se tienen que matar a los lobos ya que estos programas costean todos los daños que hacen. Aunque algunos creen que esto empeora la situación pues los lobos volverán a estos lugares una y otra vez.

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Ataque de un lobo. Primer día hiere, segundo mata.
La compensación funciona de la siguiente manera: primero hay que encontrar el cadáver, luego un agente forestal tiene que certificar que ha sido un lobo, a continuación se realiza la solicitud de la subvención y se esperan tres meses. El problema reside, no en el animal que ha matado el lobo (mal pagado) sino en los daños que provoca en los que no mata: estrés traumático, dejan de dar leche, se producen abortos. Lo que suponen más pérdidas.

El exceso de simpatía con los lobos por parte de algunos ecologistas o gente ignorante, no ayudan a mejorar la relación lobo-ganadero y lo único que hace es aumentar la ignorancia y el odio, como se puede apreciar en el caso de las decapitaciones de lobos en Asturias. Otro caso, sería la pésima gestión del gobierno de Cantabria, donde la administración persigue a la especie. Se organizan cacerías autorizadas por la Consejería de Medio Rural, Pesca y Alimentación en las que se emplean cohetes, un acto denunciado por ASCEL (Asociación para la Conservación y el Estudio del Lobo Ibérico).

El lobo es una pieza clave para la biodiversidad y además favorece el equilibrio de los ecosistemas. Su exterminio tiene un efecto en cascada (da ahí que algunos hablen de cascada trófica, Sustainable Man) que afecta al entorno, como Parques Naturales o ciertas zonas de España con superpoblación de corzos, ciervos y jabalíes.

La convivencia con el lobo es posible, sólo hay que adoptar prácticas ya olvidadas como recoger el ganado o usar perros y burros para protegerlo. Además se deberían de dar las ayudas a priori, con un fin preventivo y así dotar al ganadero de las herramientas adecuadas para proteger al rebaño y no dar compensaciones por los ataques, pues en ese caso la Administración considerará que el ganadero ha debido protegerse bien con las ayudas recibidas y, si hay incidencias luego, se deben a una mala gestión de los recursos recibidos. De esta manera se evitaría cazarlo por odio y futuros fraudes en las ayudas.

Antonio Gil-Delgado

viernes, 13 de mayo de 2016

La ingeniería genética como clave de la agricultura moderna

LOS ALIMENTOS TRANSGÉNICOS NO PUEDEN PARAR EL HAMBRE
EN EL MUNDO, PERO SERÍAN LA MEJOR ARMA PARA COMBATIRLA

La manipulación genética ha llegado a nuestra mesa. Es el momento de cambiar la forma en que consumimos los alimentamos, y no me refiero a la receta, sino a aceptar que la modificación genética es el futuro. La próxima vez que usted vaya al supermercado, mire bien que compra porque podría ser un producto transgénico y la inmensa mayoría de la población está desprevenida y desinformada.

Hay mucha polémica entorno a los organismos modificados genéticamente (OMG) y en la UE se libra una batalla sobre si se autoriza el uso de alimentos transgénicos (AT), mientras que en otros lugares como Asia o EEUU ya son una realidad. Organizaciones como Green Peace se oponen a esta tecnología y solicitan su prohibición total. Muchos piensan que no hay suficientes comprobaciones, sin embargo todos los AT están regulados por la FAO y el CODEX Alimentario. Detrás de todos los OMG hay un mínimo de 10 años de investigación y tanto productos convencionales como transgénicos pasan los mismos controles de calidad y sanidad, teniendo en cuenta que los transgénicos además tienen los suyos propios.

Estos alimentos surgen debido a la biotecnología (agroalimentaria), que consiste en usar seres vivos con el fin de generar productos agroalimentarios. Todo cuanto consumimos son productos animales o vegetales que, o nos comemos directamente o se pueden modificar mediante fermentación con microorganismos (antibióticos, vino, cerveza o pan), modificando el metabolismo de los mismos mediante recombinación genética. Otro ejemplo sería la insulina para diabéticos (sí, la insulina también es transgénica).

La humanidad ha tardado casi 10.000 años en conseguir una producción de alimentos con el nivel actual de 5.000 millones de toneladas al año. Si hacemos caso a los modelos de crecimiento poblacional de la FAO, habría que duplicar la producción a mediados del siglo XXI y no podrá hacerse a menos que los agricultores de todo el mundo tengan acceso a los continuos avances de la tecnología y la biotecnología. Si la población mundial se duplica, con las mismas variedades de alimentos, necesitamos el doble de espacio dedicado a campos de cultivo, el doble de agua, el doble de abono y el doble de impacto sobre los recursos y los espacios naturales. ¿Cómo podríamos aumentar la producción sin avances tecnológicos? No quiero pensar qué pasaría, si además de no usarlos, diéramos un paso atrás y la agricultura fuera ecológica. (no dejes de leer el texto donde traté este problema).


La biotecnología favorece el desarrollo sostenible de la agricultura, pesca y caza. Permite mejorar las propiedades de conservación y durabilidad de los productos cosechados -por ejemplo la patata innate- y mejora la calidad alimentaria como sucede con el arroz dorado que incorpora la vitamina A. Esto evita ciertas enfermedades precisamente en los países menos desarrollados que basan su dieta en este cereal. Al principio Greenpeace estaba en contra y formaron campañas contra los transgénicos fruto de la desinformación. Más tarde, en 2013, su co-fundador Patrick Moore lanza la campaña ‘Allow Golden Rice Now!’, a favor del arroz dorado.

El arroz dorado (OMG de 2ª generación: modificaciones de rutas metabólicas) está libre de patente y es gratuito para fines humanitarios (si España quisiera cultivarlo, tendría que pagar). Está financiado por la empresa SYNGENTA la cual ofrece su producto gratuito siempre y cuando el fin sea humanitario. Esta variedad de arroz es clave para la lucha contra la muerte infantil causada por el déficit de la vitamina A. Hoy en día está avalada por la Comisión Europea o la Royal Society de Medicina (Reino Unido) entre otros.

Algunos piensan que la ingeniería genética es ”algo capitalista que amenaza las bases de la vida”, sin embargo esta ciencia está al servicio de la humanidad y de los más necesitados. Gracias a la Revolución Verde del doctor Borlaug, quien estudió y diseñó técnicas de mejora vegetal que permitieron aumentar de forma excepcional la producción de trigo y maíz, se salvaron millones de vidas en todo el planeta.

La ingeniería genética es la clave de la agricultura moderna. Es capaz de responder a las necesidades actuales de producción y consumo y toma el relevo, superando lo que a lo largo de la historia ha sido una mejora genética casual o dirigida, con mutaciones e hibridaciones de estimable valor para la producción agraria. Si estudiamos la historia de la agricultura y la ganadería, ésta se basa en la mejora genética a base de hibridaciones y cruces entre razas para obtener plantas y animales cada vez mejores y más adaptados a las necesidades de consumo humano.

Con los transgénicos no se acabaría el hambre en el mundo, ya que ese problema se resolvería mediante un reparto adecuado de los alimentos. La distribución de los excedentes alimentarios es un problema político y no técnico. Los transgénicos no pueden parar el hambre, pero serían la mejor arma para combatirla. El uso de cultivos modificados es la mejor forma de mantener a la población alimentada y al mismo tiempo preservar los espacios naturales.

Antonio Gil-Delgado

lunes, 4 de abril de 2016

Agricultura ecológica sí, ¿o no?

LAS MODAS PASAN LAS FRONTERAS DEL MERCADO TEXTIL Y LLEGAN A LA
ALIMENTACIÓN, ENFRENTADO ECONOMÍA, NUTRICIÓN Y MEDIO AMBIENTE

Últimamente, los hábitos saludables, los regímenes, las dietas sanas y la alimentación equilibrada están a la orden del día. Resulta que, a pesar de la “crisis”, la gente presta atención a aquellos productos agropecuarios que consumen, así como su calidad o caracteres nutritivos.

Hablemos de la agricultura tradicional, cuyas bases van de boca en boca, sin que se tengan claros algunos de sus conceptos y comparémoslos con la tan preciada agricultura ecológica que hoy en día todo el mundo quiere en su mesa.

Un hecho irrefutable es que hay un rápido crecimiento de la población que demanda un suministro alimentario, al que se puede dar respuesta con una mayor producción agraria. Se prevé que la demanda mundial de productos alimenticios se duplicará en la segunda mitad del siglo XXI. Dentro de este marco hay dos opciones: aumentar la producción o aumentar el terreno cultivable. Respecto a la primera, la agricultura ecológica no tiene cabida pues sus rendimientos son muy bajos; y en la segunda, aumentaría el costo aún más junto con la mano de obra, haciendo sus productos más caros e inaccesibles.

¿Se podría alimentar a 7 mil millones de personas mediante la agroecología?

La agroecología, (agricultura ecológica que tiene en cuenta un contexto social y económico) siempre ha sido una iniciativa de la izquierda respaldada por subvenciones, que suponen un abaratamiento de los gastos en desarrollo del producto, pues sin ellas, los inicios de la producción así como la continuación de ésta, serían muy costosos. Por ejemplo, el tomate ecológico se vende casi un 50% más caro que el convencional, lo que supone una mayor inseguridad alimentaria para la población. Los productos ecológicos no son más caros por ser mejores, sino que lo son porque la producción de los alimentos se basa en el uso de métodos obsoletos propios de la Edad Media, que son los que autoriza la agricultura ecológica (aunque a veces los certificados de regulación ecológica sean de dudosa validez), que inevitablemente conducirán a las consecuencias negativas de la ley de los rendimientos decrecientes.

Muchas personas, en su ignorancia, piensan que los productos ecológicos son mejores, pero tanto productos convencionales como ecológicos pasan unos controles de sanidad y calidad. La agricultura ecológica cumple las normativas sin priorizar el volumen de producción ¿Se podría alimentar a 7 mil millones de personas?

En 2015 se celebró la EXPO de Milán, de la que surge el Pacto de Política Alimentaria Urbana (Urban Food Policy Pact). Este consiste en implantar agroecología en las ciudades, desarrollando sistemas alimentarios sostenibles y asegurando una alimentación sana y accesible a todos y, al mismo tiempo, adaptarse al cambio climático. Muchos se han unido a esta causa como Ada Colau, Ahora Madrid, el ayuntamiento de Bilbao y casi toda Europa entera.

El mercado global de alimentos ecológicos supera los 50 mil millones de dólares (US). Y es que a pesar de la crisis, desde 2005, el volumen de negocio de este mercado se incrementa cada vez más. Según la revista Actualidad Ecológica, Europa concentra el 51% del mercado global de alimentos ecológicos, en Estados Unidos el 46% y apenas un 3% de estas producciones se comercializan en otros lugares. Ellos mismos dan a entender que la agricultura ecológica da como resultado productos exclusivos, gourmet, propios de los países desarrollados y la cual se intenta estandarizar. De esta manera se desbanca al tercer mundo donde la agricultura es ecológica, no porque sea más saludable o respetable con el medio ambiente, sino porque carecen de los conocimientos y la tecnología necesarios para un agricultura extensiva. Así la agricultura ecológica traiciona sus principios: el comercio justo y socialmente accesible.
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Fuente: Actualidad Ecológica
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Implantar la agricultura ecológica como modelo disminuiría la producción, aumentarían los precios y, por ende, los alimentos no serían accesibles a todo el mundo. Al no poder aumentar la productividad por hectárea habría que aumentar las zonas de cultivo, lo que supondría la destrucción de otras áreas (talar bosques para adaptarlas al cultivo), por tanto ya no es respetuoso con el medio ambiente. 

Para concluir diré que la agricultura convencional tampoco es la mejor opción, pues a largo plazo no es sostenible y puede llegar a contaminar el suelo y el agua por el excesivo uso de fitosanitarios, pero a largo plazo la agricultura ecológica no es viable ni sostenible. Si no se puede alimentar al mundo con producciones convencionales, con producciones ecológicas, que tienen menores rendimientos, está claro que no, aunque la alimentación mundial es un problema más político y de intereses económicos. Es verdad que a veces se han hecho practicas abusivas, pero la ciencia y la tecnología evolucionan y se optimizan los procesos a la vez que se respeta más el medio ambiente.

Antonio Gil-Delgado